Llegué a
casa. Mi madre y Fer todavía no estaban allí, así que sin comer nada, sin
ponerme el pijama, me saqué los zapatos y me metí en cama.
Al día
siguiente no tenía ganas de levantarme, pero si con el despertador no me
levanto, significa que mamá avisa a Fer para que me despierte, y tampoco tenía
ganas de que entrara en la habitación gritando, así que, opte por levantarme.
Me puse
ropa limpia, falda y camiseta de tiras. Unas sandalias, un cinturón y una cinta
del pelo, para completar el modelo.
En la
cocina no se podía ni parar. Fer gritando y
corriendo, y mi madre detrás. Ni si quiera desayuné.
Cogí el
autobús y en 20 minutos estaba en el instituto. Todavía eran las 8:30. Esa
mañana apuré más.
No vi a
nadie conocido, pero eso me duró poco. Apareció Marta en la parte de atrás de
una Vespa.
-Espero
que ese no sea Gabi...-pensé en voz baja.
No. Se
sacó el casco. ¡No me jodas¡ Mi primo Gonzalo. ¿Pero como es posible?
Ya tengo
suficientes problemas como para ahora preocuparme por las tías que sube mi
primo a su moto. Bueno, aunque preocuparse tampoco sobra, porque mi primo con
esa... Buf, mira que hay que caer bajo.
Llegaba
el autobús de las 8:45, dónde vienen las supernenas, como yo las llamo: Yoli,
Teresa y Tatiana.
-La que
me espera-pensé



0 comentarios:
Publicar un comentario
Te agradecemos que nos comentes(: